Aquel hombre herido por su pasado
Ya, ahora estaba demasiado decidido
A no cambiar, sino adaptarse y mejorar
Por lo que tuvo mil veces que orar.
Para encontrar consejos de alguien más
De alguien que era todos los demás,
Ese hombre era la mismísima paz,
Ese hombre era de todo capaz.
Ese hombre llamado Jesús;
Le mostró toda esa luz,
Esa luz que era incomparable,
Que era imparable.
Tú puedes; pues te di todo lo necesario,
Te di a ti y a los demás algo extraordinario,
Les di poder e inteligencia sobre todas las cosas,
Así que cuida de tus hermanos y hermanas.
Autor: Samuel Fuentes