Bajo el peso del lodo,
la raíz abre la piedra.
La raíz insiste a oscuras,
un movimiento ciego
donde la materia empuja.
El viento dobla la rama del pino,
el liquen gris cubre la corteza,
el agua gotea sobre la roca viva.
Desgaste de la superficie.
Invierno.
La luz cae en el bosque.
El animal que muere deja el hueso.
El suelo se cubre de hojas secas,
cal y ceniza
donde todo se reduce.
Mirar el árbol.
Aceptar este orden desollado,
lo que brota y se pudre
sobre el mismo suelo,
mientras el mundo continúa,
con su ruido sordo,
ante la fijeza de la piedra.
Antonio Portillo Spínola ©️