Mañana el sol saldrá con luz más serena,
y el alma, cansada de sombras y afán,
sentirá en sus pétalos una nueva vena,
un impulso de vida que la hará vibrar.
Las nubes dispersas, como dudas fugaces,
darán paso a un cielo de azul profundo y leal.
Y el corazón, hallando espacios capaces,
se abrirá a la dicha, con gozo total.
Las pequeñas tristezas, cual gotas de rocío,
se secarán al tacto del nuevo despertar.
Y en cada respiro, renacerá el brío,
la fuerza serena que nos hace avanzar.
Habrá risas que suenen cual campanas al viento,
gestos amables que tejan la unidad.
Y el amor, cual semilla, con su dulce aliento,
germinará firme, en cada voluntad.
No habrá miedo al camino, ni al paso incierto,
pues la fe nos guiará, cual faro en la bruma.
Mañana, colega, el alma tendrá su concierto,
una melodía de paz que nos perfuma.
Así que recibe este verso, cual brisa temprana,
que anuncie un mañana de luz y de bien.
Un poema editado, con esperanza grana,
para que tu alma florezca, de nuevo, ¡también!
NOAH SUBIN