Te levantas en mi carne
mulatita
hablas sin hablar
con esos ojos grandes
y con ese cuerpo
casi imperfecto
me sometes a tu anhelo
abusiva
descarada
encima de mi lecho
distingues está piel
que aguza la tuya
en el frío violento
y
en la noche pálida
nos volvemos fogata
incendio voraz
consumidos
por dentro
y por fuera (más)
tu espalda me brinda
las sales que pierdo,
es como vicio
tu carne
que satisface el alma
me gusta
cuando guardas los estribos
en un lugar donde no estorban
y carnal el alma
se le olvidan
los pre-juicios
hay algo de virtuoso
en tu cuerpo
¿Será acaso tú trasero?
no lo sé
no me concentro
es que escucho cantos de amores
entrando como versos
tu carne viva
con alma propia
rebelde
me gusta tu alma
carnal
y tu carne
con alma
como dos vidas distintas
que puedo amarrar con mis brazos
al mismo tiempo
¡Ay mulatita!
Déjame morir aquí
incinerado por este fuego;
déjame ser
tan carnal
como tu alma
y estar
tan vivo
como tu cuerpo.