Nadie muere de amor
ni de soledad no correspondida,
tampoco nadie se apresura
al tortuoso azar de la espera;
sin embargo...
\"Desespera el que espera\".
En la desesperanza nadie
encuentra templanza, tal
en la remembranza de la
pálida semblanza,
insulsa y desabrida.
¡Qué triste parodia perdida!
¡Qué alegre vida perdida!
En los minutos vencidos...
¡Qué triste vida!
Nadie muere de amor
ni el propio amor, el amor
por ser amor es
tan grande que lleva
al sufriente, dejándolo
sobre el absoluto;
donde viven
exageradas ideas.
Jaher