Indagar en lo profundo del dolor,
esperar que sane,
por brotar la desesperación
que sin alas de un presente,
solo queda soñar.
La soledad es de pocos,
sabe a grandeza, a la dureza
que por rallarla parte mi alma, a la deriva,
envidiar lo que no quiero,
más la vida me condenó a seguir,
pero sin la meta de una mirada,
si dentro puedo encontrar respuesta
que sea renacerse en lo ilógico de tu ser,
debilidad, repetir el ciclo, sin sorpresa,
sin acariciar el cabello del cielo
y al intentar alcanzarlo
quede el desastre reflejado
de una piedra dibujada sobre el miedo de volver.