Ahora que todo acabó,
dejé de soñar contigo,
de recordar lo que fue
y lo que pudo haber sido.
Por fin vuelve a brillar el día;
atrás quedó la noche,
la más oscura de mi vida.
Ya no le pregunto al cielo
por qué tuvo que pasar;
hay preguntas sin respuesta
que ya no quiero buscar.
Poco a poco, sin darme cuenta,
volví a aprender a sonreír;
descubrí que, aun con heridas,
siempre hay ganas de seguir.
Y si un día nos perdonamos,
no habrá nada que decir;
cada uno tomó su rumbo,
como tenía que ocurrir.