Mi bohío es poca cosa,
dicen los de la ciudad;
pero guarda entre sus tablas
la más pura libertad.
Cuando llueve sobre el surco
ríe entero el corazón;
cada gota es una rosa
que florece en el terrón.
No ambiciono más riquezas
que un conuco y un palmar;
quien posee paz adentro
ya no tiene que buscar.
Emiliodr/Julio 1/26