La otra orilla
Y ella.
Ella, que miraba.
Detrás de la puerta,
con su delantal lleno de inviernos
y los dedos apretados
en el rosario del silencio.
Madre, digo yo.
¿En qué parte de tu cuerpo
guardaste el grito
que me debía el aire?
Tú, que sabías el peso del brazo.
Tú, que conocías el ruido del hueso
antes de que el hueso fuera mío.
¿Qué fue más hondo:
mi llanto o tu miedo?
Te miro ahora,
lejos de aquella cocina,
y te veo lavando sangre del suelo
como quien lava una culpa ajena
que se le pegó a las manos.
No hubo venda.
Solo un silencio subterráneo
que nos cosió las bocas
a la misma herida.
Tú y yo, mamá,
bebiendo de la misma sombra,
esperando que el hacha
se cansara de ser padre.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
1 de julio al año 2026