Euphemos, Euphenos, algo malo, malo
Ser la efigie mediterránea nunca es fácil, vástago dorado
Hace tanto, que los dos huíais de la isla, en los mimbres más pobres
Euphemos, ahora sí
¿Para quién fue tu ardiente valentía, una vez descorazonado?
Para los cielos – contesto, para que olviden lo yerma que resulta la Tierra