Ruge el suelo en el Caribe,
se agrieta la vieja roca,
pero el dolor que nos une
no es el que la tierra evoca.
Una vez más un seísmo
se ha cebado con los pobres.
En la Guaira solo hay morgues
y un profundo pesimismo.
Unos pueblos castigados
por corruptos dirigentes
están perdiendo sus gentes
por el temblor enterrados.
El régimen de Maduro
exilio a venezolanos
que hoy lejos de sus hermanos
pasan este trance duro.
El destierro no descansa
cuando la patria padece,
súbitamente florece
el dolor y la esperanza.
La desidia que gobierna
provoca su cataclismo,
su falso bolivarismo
lleva a la desgracia eterna.
Alza el pueblo su voz pura
con un dolor soberano
no permitiendo al tirano
prolongar su dictadura.
Classman