Juan Roldan

Romance del caminante

Caminante, el viento frío

borró las huellas de ayer;

lo que el corazón olvida,

la vida lo vuelve a hacer.

 

Si las heridas del alma

el tiempo logra curar,

no es olvido lo que llega,

sino ganas de avanzar.

 

Sigues solo por la senda

que aprendiste a comprender;

cada paso es una historia

que no puedes deshacer.

 

Y aunque el viento desordene

lo que quisiste tener,

siempre quedan en la memoria

motivos para querer.

 

Porque el camino que buscas

nace donde quieres ver:

en la luz de cada duda,

en la sombra del no ser.

 

Y tú, que sigues andando,

sabes que al amanecer

no hay certeza en la pisada,

solo el paso por hacer.

 

No hay borrado que te venza,

ni silencio que te dé

más verdad que la que guardas

cuando aprendes a no ser.

 

Mas el viento, compañero,

susurra al atardecer

que lo que parece ausencia

es deseo de crecer.

 

Y así avanzas, caminante,

sin prisa por detener

la corriente que te empuja

hacia un mundo por hacer.