¡Me he sacado afuera, solo!
Para blandir las heridas
Y sanar; perdonándome al yo de mi locura.
Mis cicatrices se resisten
a borrar la historia
Y la poca fe; sola intenta mirar desde lejos.
Todo adentro es escombro.
Mi mundo contra el adversario…
A ese que ignoro, y que sin rostro,
devora de mi estancia, la poca vida.
Afuera duele más la espera
Cómo duele ser sombra
Bajo la pisada indiferente
De un ente sin consciencia.
Adentro como afuera
Todo es tormenta;
Como una línea delgada y mística
Que se abre paso
En las venas contraídas de un río anónimo.
Todo confluye allí, sin restricción alguna
Y en cada latido se levanta
Una voz aguda y pausada, ¡no!
no, no es el eco
de una montaña sin pájaros;
Que hace temblar los miedos.
Me he sacado afuera
Como un acto único de ser real en mis sueños,
Y de airear pensamientos adormecidos
Que aún se anidan en mis ojos.
Todo duele bajo este cielo enrojecido
que se contrae mientras duermo.
Y, sí, a esta altura, no hacen falta las conmiseraciones
de voces confundidas que nunca hallaron sus despojos.
Al final, partiré liviano, como queriendo olvidarme
sin dejarles indicios indecorosos a mis retoños.
Ferrán Sorel- Copyright
30-06-26