Poema 9(a)
La carne llama, a masas y gente, a hombres y mujeres. Las masas se congregan, la gente se envuelve, en mantos gruesos de grasa y sangre pestilente.
Mi carne llama. Mi espíritu las rechaza.
La carne llama, a hombres y mujeres, reclama sus vidas y mentes. La carne se arrastra, se retuerce y se escama. La gran masa clama por más almas.
Mi carne llama. Mi espíritu lo rechaza.
La carne ruge con hambre, mana de ella muerte y sangre. Mana placer y paz, el placer que se extingue, la paz que dura un instante.
Mi carne llama. Mi espíritu aún lo rechaza.