El vino que llevo… no es vino.
Son lágrimas viejas
maduradas en silencio,
que aprendieron a no doler.
Las cargo en la mano,
como quien ya no se esconde.
Un día las vas a beber…
y vas a entender por qué saben así:
Dulces.
Complejas.
una estocada directa al corazón.
La cadena no es castigo… es control.
La cava añeja
que doma la
Pantera.