N.F.Q

XXI

Dos versos que al chocar miran

Dos pupilas que miran sus almas,

Y dos gritos que el cuerpo expulsa

Por dos amores que al confundirse, no son uno.

 

Eclipsantes son

Las tardes aquellas

Para el joven dibujante, ciego para

el choque del lejano amor.

Donde surgió por vez primera 

La tarde espléndida,

Donde el cielo frio eclipsaba sus fieros ojos

¡Bendita sea la tarde donde te vi!