Ortells entre ascéticos riscos que vigilan la frontera,
pedregales entre las eras,
un río que de desborda o se tornada desierto, polvo y nieve;
rudas plantas,
desbrozadoras que se clavan como uñas en su suelo ;
y trepan como la parra de su paseo ;
hasta su solitario cementerio.
Ángel Blasco