A veces nos abraza la soledad,
como la sombra al jardín.
Tibia sombra, tan serena, tan frágil
Que al oído siempre susurra:
¡Se nace para volar!,
Volando se encuentra el amor.
¡Ella, la sombra...
Nos recuerda que:
Es preludio de eternidad!
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Salvador Santoyo Sánchez
19/06/2026