Las clases más privilegiadas no siempre son las que imaginamos.
La de arriba acumula poder y encuentra formas de proteger su riqueza.
La de abajo, muchas veces, está tan ocupada sobreviviendo que apenas puede participar en el juego.
Entonces,
queda la clase media: la que sostiene gran parte del sistema tributario.
Lo que pasa es que nos vendieron la frase de MERITOCRACIA en este nuevo siglo que todo creemos.
La clase media es la que más cree en la promesa de la movilidad social.
Por eso también es la que más necesita creer en la meritocracia.
Por favor, cariño, deja de ser ingenuo.
La carrera es larga,
el mundo está comprando y
nunca llegarás a lo que ellos dicen “meta”.
Su meta ya tiene los primeros trofeos comprados.