LETÁRGICO SILENCIO
Invocando frecuentes vientos,
avezados en la sutil niebla.
Se ha improvisado sin tardío
esfuerzo, una danza simultánea.
Que recorre con ingravidez,
cada intacta particula de luz.
Sustraída de un ígneo cielo,
que se hace expectante.
•
Como develando con curiosa levedad ficticia.
Una oscura deshora vencida.
Por una compleja
densidad fotónica.
Con singular secuencia distendida.
•
Mientras resiste sin tregua,
una dócil vaguedad serena.
Junto a esta infaltable
luna oceánica.
Que oculta sin ninguna piedad,
un doliente y letárgico silencio.
Que abruma con aciaga ironia,
después de cada trazado véspero.
•
Tanta quietud enmudece y fascina.
El vacio atrayente de una nocturna
Insistencia espectral.
Postergando quizás,
un efímero umbral.
En un impreciso cavilar lento,
de coincidente sombras.
Que parecen seguir un inmanente espacio sideral.
•
Hasta en las cimas negruras,
se siente el deseo latente.
Por el regreso de aquel...
¡ que olvido como regresar !
Sobre los pasos que dejó detrás, de su lóbrega andanza descalza.
Que no tuvo lugar calmado,
para descansar el alma.
•
Nunca estuviste tan lejos,
Como tampoco...
tan inevitablemente cerca.
De este intrigado corazón.
Que por tu sombra estelar
parece indagar.
Largos senderos desiguales,
en trazados puntos suspendidos.
Como tan distante siempre,
de cualquier respuesta olvidada.
•
Todavía sigo buscando,
en helados atardeceres.
Tu significativo nombre incompleto,
en extraño adjetivo secreto.
Mientras retraigo
inolvidables instantes.
Impetrados de pasivo alivio.
Tan grabados con dulce ingenio,
en cada retenida lumbre silenciosa.
•
Sin embargo... ¡ así sé !
Que fue un tiempo,
que también supo esperar.
Otras tantas razones notables.
Que te hacen presente,
en mi oculta soledad.
•
Donde todavía percibo
fulgente calidez devenida.
En cercanas noches,
de escarcha irisada.
Quizás aún guardando,
tanta sutil nostalgia.
Durante cada significante
desvelo, augurando fragilidad.
•
Pero aún así...
¡ Quizás, sí estás aquí...!
cerca de mis anudados sueños.
Incitando pletóricos deseos,
contra toda esta plenitud infinita.
De rotundos trazos colgados,
en una inmortalidad sin prisa.
Autor. Consuelo Sanchez