Eres el Sol que ilumina mis mañanas,
Eres tú, mi dama que siempre me acompaña
En mis pensamientos siendo algo cotidiano;
Pensar siempre en ti, cuanto te amo.
Pues tu sonrisa resalta mi corazón,
llenándolo de una desenfrenada y bella pasión
Que realmente el alma no puede apaciguarla
Y está tristeza no puede acabarla.
Por mucho que lo intente,
Realmente no puedo dejar de amarte;
Nunca podré dejar de expresarte
Lo que siento al declamarte.
Esto grandioso y bello poema,
Que en mi alma es como un lema;
Un lema de lealtad inquebrantable
Y de un amor inacabable.
Autor: Samuel Fuentes