Hay instantes en que se agolpan todas las memorias.
La vida vivida se comprime en un rincón íntimo del alma…
¡Y duele!
Duele lo que dejaste de hacer
La mirada rehuída
La palabra callada
La sonrisa negada.
Duele una culpa que ya no puede ser subsanada.
Poco importa, ese pasado ya no existe,
en este aquí y ahora que nos mantiene
siempre se puede iluminar la mirada.