Una buena parte de la infelicidad del ser humano, deriva de una misma fuente: no ser capaz de estar sentado tranquilamente a solas y en silencio en una habitación. La mayoría de las personas llenan las agendas hasta los topes. Donde termina el trabajo empiezan las actividades de ocio y el resto del tiempo se cubre con uno de los narcóticos más eficaces \"La televisión\". Lo que busca esta hiperactividad sensorial, es mantener ocupada la mente a cualquier precio, porque como decía Pascal , nos inquieta encontrarnos a solas con nosotros mismos. El budismo dice que la mente es un diamante que espera ser pulido.