Jesús Ángel.

Suma y sigue.

 

A ti, que después de haber padecido el fuego intenso de lo terrenal,

has ido dando forma a tu propio ángel, desde lo más profundo de ti mismo.

Que, sin necesitar a nadie, y por ello afortunado de vivir emancipado,

has levantado el paraíso en el que ahora habitas, aquí, en la Tierra.

Que has reconocido el verdadero tesoro de tu existencia,
y vives tu vida con gratitud,

disfrutando de lo sencillo, comprendiendo que cada instante es único,

porque has aprendido a habitarlo como un regalo.

A ti, hoy te digo lo que también me dije a mí mismo:

suma y sigue; sigue hacia adelante.