Viendo las imágenes del terremoto de Venezuela en televisión, la dureza que representa a hombres cubiertos de polvo, agachados tratándo de rescatar vidas con una paciencia infinita, mujeres rotas, llorando, con sus manos retirándo los escombros, sin apenas maquinaria pesada, sin picos ni palas, sin nada más que su buena intención de ayudar a sus seres queridos y sus vecinos, sepultados bajo toneladas de amasijos de hierros y escombros, o esperándo que lleguen a ayudar después de dos o tres días, desesperados, es desgarradora.
Venezuela, tu linda gente, con su palabra, su corazón, dando aliento y consuelo a los rescatados, dando ejemplo al mundo de hermosa humanidad, con tan poco dando tanto.
30/06/26