Languidece tu presencia en las cosas
que fueron testigos de un tiempo largo;
ya regresan a su antiguo letargo
para aliviarme las horas ociosas.
Una puerta tras la que ya no te hallo,
una calle en la que ya no te veo,
un poema que escribí y que no leo,
hacen de tu pérdida aún ensayo.
Cuando al fin seas pura noche en ellas,
plácido silencio, tierra dormida,
y cuando al fin urjas a las estrellas
hacia el alba esperada de tu huida,
yo agradeceré los nuevos senderos
que en ellas escondías, verdaderos.
David Galán Parro
22 de junio de 2026