David Mateo Gonzalez Muñoz

Mi corazon ya no es.

Tantas noches en vela preguntando si alguna vez fui suficiente para ti. Es extraño pensar en el pasado: mi yo de hace tres años no habría soportado perder el refugio de tu calor.

Pero hoy dejas de habitar mi frío. Me perdí en una tormenta tan densa que juré que no vería la salida, mientras te pedía explicaciones que tus silencios ya me respondían.

Decidí cegarme, convenciéndome de que mañana volverías a ser la misma. Hoy eres solo otro amor fallido. Me dijiste entre lágrimas que nadie muere de amor, pero me estuviste matando tan lento que aprendí a morir en vida, quedando sordo ante cada palabra tuya.

Parece que fue ayer cuando me abandonaste en la penumbra de aquella habitación. Estabas ahí, pero a miles de distancias; me dejaste nadando, a solas, en un río de sombras.

Pretendí que tu ausencia no dolía. Pero como te advertí aquella tarde: Si te vas, mata también las esperanzas de volver.

Y hoy, con las mejillas húmedas y el alma rota, lo entendí: mientras juraba que mi ser era tuyo, comprendí que tú no me mereces.

Sé que puedo amar a alguien más, aunque me asuste el eco de la vuelta. Así que mírame y dime, antes de partir: ¿Alguna vez signifiqué algo para ti?

Solo así podré firmar la paz, viviendo, saliendo adelante, tal como tú, quizás, ya lo estás haciendo.Mi corazon ya no.