โAl otro lado del cielo, papito querido,
te busco en las sombras de mi corazón,
mi gran compañero, mi padre adorado,
el hombre que me hizo heredar su opinión.
โQué bien te recuerdo, tan serio y constante,
buscando el silencio, tu diario y tu paz,
viviendo tranquilo, cuidando tus días,
con esa templanza que no vuelve más.
โChocábamos fuerte por ser tan iguales,
mas con un buen chiste mirabas de reojo;
\"te tiro las patas si me dejas solo\",
decías con gracia, cambiando mi enojo.
โMe enseñaste a escribir, a buscar los motivos,
a alzar la palabra sin miedo al dolor,
y aunque el mundo pensara que fuiste lejano,
conmigo vertiste tu lado mejor.
โ\"Mi peor temor es dejarte solita\",
dijiste una tarde con tierno desvelo,
\"pero eres valiente, mi niña, mi orgullo\",
y esas palabras son hoy mi consuelo.
โPor eso, Papito, no temas por mí,
la fuerza que tengo nació de tu andar,
aquí sigo sola, cuidando el refugio,
con la misma garra que me supiste dar.
โTu hija, mi padre, la que no te olvida,
sufrió las tormentas que el tiempo mandó;
la que nunca soltó tu mano en la vida...
hoy te rinde honores con todo su amor.
โMira hacia abajo, Papito adorado,
escucha en el viento a la hija que te ama.
Te mando un abrazo y un beso hasta el cielo,
¡mi padre querido, mi alma te llama!