karonte

PROPAGANDA

Renunció al riesgo el poeta
por no mancharse la voz;
prefirió verso aprobado
antes que verso feroz.


Quiere poema sin falla,
sin temblor, sin transpirar;
que lo lea la máquina
y lo apruebe sin pensar.


No arriesga palabra viva
ni metáfora que muerda;
todo suena a repetido
y aun así pide que crean.


Se adorna con lecturitas
como quien cuelga diplomas;
mucho brillo en el perfil,
poca sangre entre las sombras.


La copla no lo perdona,
se le ríe en la cara:
si no tiembla cuando escribe,
no es poema: es propaganda.