Disfraz de piel humana
Salva tu piel,
porque la ciudad no devora:
engaña.
Te llevó el verano
como una fiebre dorada
para que olvidaras
el frío antiguo de tu nombre.
Siente el color.
Cuántos hombres ves
vestidos de corderos.
Paladares llenos de mentiras.
Y el débil pulso del oráculo
Que ha ido borrando,
pétalo tras pétalo.
La memoria es un mar sin primavera
y el rumbo del ocaso.
Como recuerdo de su amor sincero,
recuerdo dulce y único
de aquel amor suave y melancólico,
cual luz del crepúsculo,
guardo en un baul viejo
unas rosas de musgo.
Las contemplo en mis horas de alegría.
Les sonrió cuando sufro.
Aún guardan
el perfume penetrante
de aquellos cabellos suyos
Y son suyos
Y son suyos
Y son suyos
En
Media noche.
Con alas dulcemente heridas
se abrió el alma
caminando lentamente.
Apoyaba en su brazo toda
su soledad.
No había luna alguna.
Las estrellas vertían
luz prominente.
Y sobre el cielo profundo
sus ojos contemplaban
una bruma suave...
la brillante vía láctea!
Venus se enciendia
en el espacio puro.
La corriente dormida:
rompe en su viaje
rápido y seguro.
Y el poniente entre nubes
fraguaba,otro cielo rosado y verdeoscuro
en los espejos húmedos sobre el agua...
tienes manos.
tienes pies.
Pero el mundo!
no sabe mirarlos.
Si tus pies hoy nacieron viento,
déjalos correr.
Y si tus manos con las plantas nacen,
déjalas crecer.
Porque hay cuerpos sin méritos
que caminan.
Y tú,
un hombre sólo
que en las luchas interiores
del sentimiento
el grito sofocó.
Como el humilde aroma
de las rosas,
Solo lo sabe Dios.
Hay demasiadas negruras
en tus visiones.
Algo tiene de sosiego la vida.
No todo en la existencia
es una herida.
La lucha tiene sombra.
Las pasiones agonías.
Y la tierna huida
se pasma de lo amado
que al pasar se olvida.
Porque el viejo decía:
—Heme aquí.
Un hombre que reposa sus rosas
en la tumba de sus nietos.
Ni las horas.
Ni los sueños.
Ni los años.
Porque el tiempo,
además de absurdo,
Es profano
Y con los dedos mudos señalas,
la cuadra de donde los pelados
están pelados,
pero en do mayor.
Escasamente otro laguna brilla sobre el sol
No es la sangre que palpita.
No será sangre
la que se vierte con tu humor.
Es apenas el destello de las extrellas
En un dimensión donde no se respira
Pero el alma conserva,toda su vigilia