Israel Rocafuerte

Mi Ășltima serenata

Déjame tocarte mi última serenata. No para intentar que regreses, porque entendí que hay canciones que ya no cambian el destino, sino para despedirme de la única mujer a la que amé con toda la sinceridad que cabía en mi corazón.

Esta será mi última canción, mis últimas letras y las últimas palabras que escribiré pensando en ti. En cada acorde dejaré todo aquello que nunca pudimos vivir, todos los abrazos que el tiempo nos negó, todos los besos que quedaron suspendidos en los sueños y todas las promesas que jamás tuvieron la oportunidad de convertirse en realidad.

No quiero que me recuerdes como el hombre que insistió hasta el final. Quiero que, si alguna vez piensas en mí, recuerdes que existió alguien que te amó sin condiciones, que habría dado todo por hacerte feliz, aunque al final entendiera que el amor, por sí solo, nunca fue suficiente para que te quedaras.

Duele aceptar que una persona puede entregarlo todo y, aun así, no ser la elegida. Duele comprender que mientras uno construía un futuro en silencio, el otro ya había aprendido a vivir sin mirar atrás. Esa es la verdad más cruel que me dejas.

Cuando termine esta serenata, también terminará la última esperanza que aún vivía en mí. No volveré a escribirte, no volveré a buscarte, no porque haya dejado de amarte, sino porque seguir amando a quien ya no te elige es una forma lenta de destruirse.

Si alguna vez estas palabras llegan a tu corazón, no sientas culpa. Solo recuerda que hubo un hombre que te quiso de verdad, que escribió tu nombre en cada oración, que soñó con llamarte “mi mujer” y que habría dado su vida por compartir la suya contigo. Pero también recuerda que ese hombre, por primera vez, decidió marcharse con el corazón hecho pedazos, porque entendió que el amor no se mendiga y que nadie puede obligar a otra persona a sentir lo mismo.

Esta es mi última serenata.

No porque ya no tenga canciones para ti, sino porque ya no me quedan fuerzas para seguir cantándole a un amor que nunca encontró un lugar donde quedarse.

Adiós. Que la vida te regale toda la felicidad que yo deseaba darte. Y si algún día una vieja melodía te hace pensar en mí, solo espero que recuerdes que hubo alguien que te amó con una intensidad que jamás supo fingir… y que se fue en silencio, llevando consigo todo el amor que nunca pudiste recibir.