Te vas, pequeña,
te alejas de mi lado,
¿Cómo he de cuidarte en la distancia?
Con rezos a la madre,
la Virgen madre
que sabe de mi sentir,
del dolor de la partida.
Y es que te vas,
y aun así sé que me amas
¿sabrás tú cuánto te amo?
¿sabrás cuánto te he sentido,
cómo he vivido
tus alegrías y tus penas,
y cuánto siento hoy tu entusiasmo?
Pequeña mía
aunque el espejo te mienta
no le creas, sigues siendo mi niña
y esta madre estará atenta
aquí o desde cualquier mundo
Velando…
Rezando por ti…
¿Si soy feliz? ¿Lo sabes?
He de serlo
si al partir
veo tu sonrisa en los labios
y en tus ojos
la ilusión del mundo que descubres.
Ve, mi niña,
la vida te espera.
En silencio
aguardaré el momento
en que mis palabras
hallen por fin sentido en tus oídos,
cuando mis antiguas caricias
retomen su labor de abrigo
y mis labios en tu frente
recuerden dónde nació
el amor en tu vida.
16/06/26
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