Silvana Ibáñez

En tu partida, pequeña mía

 

Te vas, pequeña,

te alejas de mi lado, 

¿Cómo he de cuidarte en la distancia? 

Con rezos a la madre,

la Virgen madre

que sabe de mi sentir,

del dolor de la partida.

 

Y es que te vas,

y aun así sé que me amas

¿sabrás tú cuánto te amo?

¿sabrás cuánto te he sentido,

cómo he vivido

tus alegrías y tus penas,

y cuánto siento hoy tu entusiasmo?

 

Pequeña mía 

aunque el espejo te mienta 

no le creas, sigues siendo mi niña

y esta madre estará atenta

aquí o desde cualquier mundo

Velando…

Rezando por ti…

 

¿Si soy feliz? ¿Lo sabes?

He de serlo 

si al partir 

veo tu sonrisa en los labios

y en tus ojos

la ilusión del mundo que descubres.

 

Ve, mi niña,

la vida te espera.

 

En silencio 

aguardaré el momento

en que mis palabras 

hallen por fin sentido en tus oídos,

cuando mis antiguas caricias

retomen su labor de abrigo

y mis labios en tu frente

recuerden dónde nació

el amor en tu vida. 

16/06/26

 

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