Oh diosa de la vespertina tarde
Cuyos rizos de oro conmueven
Al joven que te sueña...
Dime donde mora
la rosas de tus besos,
Tristemente enredados
entre acacias y pájaros canoros,
Tú...
belleza de los campos,
que apenas imaginar pudieras
la alondra triste...
cuyo soñar recuerdas.