Me bautizó la sabana,
con su palma y su verdor;
y aprendí que da la tierra
lo que siembra el buen amor.
Canta el gallo en el bohío,
ya despierta el conuquito;
va el rocío bendiciendo
cada mata, despacito.
Voy silbando por la loma
sin apuro al caminar;
cada piedra del sendero
me conoce al regresar.
Palma vieja, centinela,
de mi infancia tropical;
con tu sombra fui creciendo
junto al viento del cañal.
Emiliodr/Junio 29/26