Culpable fue la brisa que arrastro los recuerdos
atravesando valles, montañas y desiertos
en el borde sombrío de amaneceres muertos
rozando la alborada, suavizando el momento.
Encuentro su mirada justo donde partieron
sus ojos que decían muchos más que lamentos
ni una sola palabra entre los dos a tiempo
sin querer aceptar que el final era cierto.
Cuanto se acumuló dentro del pensamiento
Y se intentó decir, más nos venció el silencio
porque había un quizás que contigo partía
sin poder aceptar que era el fin de la vida.
Y que dolor inmenso partir sin despedidas
sin rendir al afecto, sin promesas baldías
qué momento fatal de fortaleza impía
cuando la pena ahoga toda las alegrías.
Amanece despacio, la ciudad aun dormita
más yo vivo la hora de aquella despedida
sin abrazos, ni besos, sin afecto a la vista
tan solo por temor a frustrar la partida.
Inminente un adiós, los dos ya lo sabían
un diagnóstico cruel les transformo la risa
en un duelo profundo, silencioso, insomnio
que aun asalta las madrugadas frías.
El tiempo ha transcurrido, está la llama viva
la tristeza se esconde tras la mirada
intento de seguir luchando el día a día
tratando de abrazar la paz y la armonía.
El vivir siempre intenta abrir nuevos caminos
pero abrace la paz que me marco el destino
sin que cuente el vacío, la soledad, es buena
con las puertas cerradas al olvido que espera.
Autor Alex 6/29/2026