Me he vuelto nube,
y para llenar tu lago he llorado.
Cubrí el sol para que me regalaras una mirada,
pero el cielo no llama tu atención.
Me convertí en noche,
apagada y constelada.
Fingí ser estrella y parpadeé para ti,
pero fui opacada por la luna.
Sentí ser tormenta y calmé mis truenos,
pero el cielo no puede ser amado
cuando volteas al suelo.
Te dedico la caricia de mis mañanas,
los cosmos enteros,
aunque no levantes la mirada.
El día se cansa,
la noche ya no será constelada,
las estrellas ya no brillarán por ti.
Ya no espero que levantes tu mirada
pero siempre te dedicaré mis mañanas.