Lucía Gómez

LAMENTOS ANCESTRALES...

Recuerdo:

Caminábamos dispersos

con el mundo entre las manos.

Padecíamos tormentas, aforismos y sonetos

y olvidabas lo prosaico.

Admirabas los balcones florecidos

con lamentos ancestrales

y campanas que sonaban en

las grandes catedrales.

Las ciudades con angostos callejones

invitaban al refugio en sus

claustros milenarios.

En los viajes,

yo llevaba los poemas

y el mar era testigo

de que no viajabas solo.

L.G.