Curé tu herida
y ante la libertad
volaste raudo.
Yo te acompañé en la vida
estuve a tu cabecera
y fui una fiel enfermera
de fortaleza vestida.
Después de curar tu herida
no puedo reconocerte.
Solo le pido a la suerte
que me ofrendas un tributo
y que por solo un minuto
me acompañes en mi muerte.