¡Arrogancia de verdosa piedra!
¡Respiración de imponentes llagas!
¡Son, de mis lindas aldeas gallegas,
altivos guardianes que dominan!
En sus entrañas de piedra guardan
los granos que alimentan la vida
-de Pontevedra, entre montañas,
habitada por murmullos de agua-.
Los nombro para que el mundo sepa
que en este mudo rincón de España,
los hórreos van contando la historia
que nunca debe ser olvidada.