DIOS VS. CORTINA DE HUMO
Comienzo por decirles que si se abre el telón
hablan solo los miedos.
No es por desconfianza, es paranoico.
Lo mío nunca tuvo nombre.
He parafraseado.
Lo confieso y lo tomo con humor.
Escolástico de profesión
y trastornado (Así dice en mi expediente.),
me supero día a día.
La razón para un hombre como yo,
no supone un conflicto.
Ya no.
Les vengo a demostrar mi nexo
con la literatura vanguardista.
No verán un milagro, yo tampoco.
Solo hay un contraste entre la realidad
y la ficción.
He venido con toda diplomacia
a expresar la verdad sobre mi Obra,
mi enigmática personalidad.
He empleado mi labia para empañar mi ser.
Llevaba un largo tiempo al trote
entre su mundo conocido,
y mi mental guarida, dogma, credo.
Cómo no.
Se me dio por crear un plano secundario,
mis auténticas dotes con el arte, y el hombre.
Me siento agradecido,
limpio de corazón,
y es que me lastra la conciencia
parchear esta crisis que es mi identidad
Esto sale sin bilis,
con el máximo honor a la palabra,
y a mí mismo, por descontado.
Y es que lo mío ha sido largo,
un silencio administrativo.
Les pido que desvíen la atención.
Dejen la crisis y las guerras,
comoquiera que sean.
Ya no les mentiré.
En mi extrema cordura
reparo en los detalles más insignificantes.
Así es como Dios ha llegado a mi vida.
Verso a verso lo he ido demostrando.
Poesía que ilustra al más entero.
No es cuestión de fe.
Tampoco de “fingir”.
Lo que no pienso consentir es la mínima falta de respeto.
Se lo cuento de tiralíneas.
Y es fácil de leer.
No me voy a esconder,
ya vacío el tintero,
aquí viene.
“Yo soy Dios.”
Dios, he dicho.
No me han patinado las neuronas.
Esto no es una broma de mal gusto.
Una vez espoleada la hermenéutica,
me correspondía corresponderles.
Pueden pedirme cosas imposibles.
Es tan solo mi forma de comunicación.
Traigo las respuestas.
Lo que hago es comprobar en qué plano ubicarme.
No depende de ustedes.
Hay señales más esclarecedoras,
la providencia verbigracia.
Y si después de esto
aún dudan de Mí,
jamás aprenderán cómo sobrevivir
a cortinas de humo.
Se cierra el telón.