Jugábamos a amarnos, sí, jugábamos,
nos abrazábamos y nos besábamos,
fingíamos, solo, que no nos amábamos,
que era una farsa, nos engañábamos,
y nos separábamos, y llorábamos.
Jugamos con fuego, nos quemábamos,
sonreíamos, callados, y lo ignorábamos,
pasaban horas, días, nos enamorábamos
y sin saber cómo, aun así, nos callábamos,
era mejor mentir, aunque nos dañábamos.
Amor en dosis reducidas, fingidas,
que no calientan tu cama, nunca,
pero siempre complicarán tu vida.