Martha patricia B

MI CASA***

MI CASA***

 

Mi casa, es esté amor

Que habita en mí

Amanece en mí

Y  al atardecer.

Aún sigue allí.

 

Mi casa, son todas

Mis cosas.

Y las palabras.

Las nuevas,

Las de siempre.

Las que omití.

 

Mi casa es la lluvia

Y la forma,

Como me asombra.

Como me llena,

Y me desborda

De gratitud.

 

Mi casa es la esperanza

Y la terca  manera

De ser feliz.

Con lo que invento

Y lo que siento.

Lo que hay en mí.

 

Mi casa son

Mis recuerdos

Mis sueños viejos

Los que viví.

 

Mi casa.

Son mis amores.

Mi lucha diaria

Y las victorias que conseguí.

 

Mi casa es mi futuro

Es  la certeza

De ser siempre

Presencia y fuerte

Donde venir.

 

Mi casa

Florece  y  reverdece.

Con mi presencia

Y con mi voz.

 

Cuando me ausento

Ella se apaga.

Cuando no estoy

Pierde su  luz.

 

callada  y en sombras

Mi casa sola

No representa

Lo que soy yo.

 

Martha Patricia-2026

 

Mi casa, esta mujer, de Santiago Kovaldof

 

\"Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Como ella, con ella, todo a mi alrededor reposa.

 

Cuando ella despierte, también lo harán las cosas. Volverán a abrirse las puertas, correrá el agua otra vez, los pasos avivarán la vieja escalera, caerá de nuevo la luz sobre las plantas.Yo retornaré a mi mesa, a las palabras, y su voz, como un halo, circundará mi día.

Cuando ella se haya ido a su trabajo, alzaré los ojos de la página, y un tapiz, un clavel, un amuleto inesperado en la cocina de la casa repetirán el nombre de esta mujer que todo lo pobló con su presencia y el acierto de sus manos.

 

Ella es mi casa, puerta mayor de acceso al sentido de estos cuartos. Si el egoísmo o la indiferencia quiebran nuestro encuentro, la casa se oscurece. Como una dura denuncia de soledad sin remedio, las paredes se cargan de presagios, se repliega el color de cada cosa, la casa se vacía, y habitarla es quedar a la intemperie.

 

Mi casa es esta mujer que ahora duerme a mi lado. Cuando ella anda lejana, todo es lejano en la casa; con ella se van en tropel las cosas de mi entorno, y estar aquí se vuelve una tortura; acosa cada sitio, cada paso lastima, rincones y objetos se hacen inservibles.

 

Y la casa recuerda, en un susurro triste, que alguna vez supimos ser mejores. Si renace la alegría, renace la casa. Cuando la lucidez o el deseo vuelven a reunirnos, la casa otra vez se ilumina: tienen sentido mis papeles, cada cuarto es la evidencia de un proyecto. La casa entera es una fiesta y por la vieja escalera vuelve a correr el aliento suave y denso de la vida\".