He pasado semanas buscando
en el umbral de una quimera,
intentando convencerme
de tu perenne ausencia.
De tu vacío,
templado al fuego de un dolor
—tan escondido—
que ya casi no recuerda,
pero siempre avanza.
He masticado el infierno
de tu silencio,
contemplando, indiferente,
el abismo inerte de tu olvido.
He intentado callar a gritos
el sentimiento,
pretendiendo fingir, mi amor,
que no me faltas…
Y la vida que me queda
—no la quiero—
pero me quedo aquí:
sosteniendo en silencio tu nombre,
inventando la vida sin ti…
cada mañana.
Porque solo es verdad
estar contigo
—el amor primero—
aquel que nos traía el mundo
cada tarde.
Ya tengo preparado mi destino
por si decides subirte
y venir conmigo.
Yo, amor…
prometo que seré
tal como callo.