Porque fuiste mi pilar
en los sueños de mi cuna
fuiste verdad y fortuna
y guía en mi caminar.
Hoy te puedo recordar
con mi cabeza ya cana
la valentía que aún mana,
de tu pecho, tu grandeza
y el halo de tu cabeza
que aún desprendes, Hermana
Tu sonrisa fue la llama
que un instante iluminó
mi vida, y me consoló
de mi mal junto a tu cama.
Fuiste la última rama
del árbol que sostenía
la casa en la que vivía
mi niñez, mi adolescencia
y la luz de mi inocencia
que contigo compartía.
Hoy ya no estás en mi vida,
pero tan cerca te siento,
que estás en mi pensamiento
porque el amor no se olvida.
Pero no sana mi herida
no cura ni cicatriza.
Tengo mi alma hecha triza,
porque no puedo creer
que nunca más pueda ver
la gloria de tu sonrisa.