Estoy dañado de tanta indiferencia;
Pues me duele el alma cada día,
Me rompo al ver este triste mundo
Que Dios nunca había deseado.
Pues donde caminas hay odio,
Que hay en familias y dormitorios
Nada ha sanado pues no se escuchó,
Aquel Padre que siempre nos habló.
Dios es amor, paz y alegría,
Que te da un cielo de fantasía;
Y aun así el humano ignora
Eso tan bello que representara.
Cuando baje y destruya todo lo malo,
Rompa lo que el hombre ha corrompido:
Que venga y llene al mundo de felicidad,
Una que nos traiga al camino de la verdad.
Autor: Samuel Fuentes