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Por amarte, así, cartas que el corazón no tuvo valor de quemar - De la vida

 

… En el mundo de una pareja,

Este poema está inspirado en el desamor …  

 

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Presenta


Del ciclo de la Vida en Parejas…


Por amarte, así, cartas que el corazón no tuvo valor de quemar - De la vida:

 

“A veces, la vida, dice, llegarás un día a querer odiar,

Lo que, con rencor, enseñaron, existía. ”

 

Tus manos dejaron un mapa de huellas que ya no sigo,

En cada surco vive el rumor de lo que prometimos,

Yo aprendí a contar las despedidas, como quien aprende,

 

Me quedé con la triste tarea de nombrar tu ausencia,

Como quien inventa una palabra para medir la noche,

La palabra no alcanza; a veces, sólo late y se rompe,

 

Tu sonrisa quedó en un hueco, donde antes cabía el Sol,

Ahora, sólo, cabe un gesto helado que evita mirarme,

Camino entre las sombras de lo que fuimos y tropiezo,

 

He guardado tu risa en cajones que el tiempo oxidó,

Las cerraduras ceden, y cada recuerdo es un punzón,

No sé, si colecciono memorias o me consagro al dolor,

 

Por la ventana, pasa el mundo, intacto, indiferente,

Yo mido la distancia entre un latido y el anterior,

La ausencia se volvió ritmo que no quiere bailar,

 

Tus promesas, fotos quemadas en el álbum del pecho,

Las llamas dejaron frases que aún buscan su aire,

Me niego a enterrarlas; así germina la nostalgia,

 

La noche trae tu nombre y lo pronuncia, sin permiso,

Lo dice la lluvia, lo dice el reloj, lo digo Yo en silencio,

Cada vez que lo digo se me hace más extraño el idioma,

 

Me prometí, no buscarte en los bordes del recuerdo,

Pero te encuentro en la orilla de cada cosa que toco,

Tu sombra se pegó como lodo y no permite desprenderme,

 

Fingí que podía traducirnos a términos mínimos del sufrir,

Pero los silencios que dejamos, son idiomas completos,

Yo intento hablar y solo emito certezas entre sombras rotas,

 

Hubo un tiempo en que tu nombre era abrigo y mapa,

Hoy es un latigazo que revisa mi carne y sangre, sin piedad,

Aprendo a sobrevivir, con heridas que aún no cicatrizan,

 

Si alguna vez, vuelves, te pido que vengas, sin palabras,

Las palabras se desgastaron antes que nuestros cuerpos,

Tráeme, solo el gesto de decir, que alguna vez, te dolí,

 

Me despido, sin esperanza, pero con manos, temblorosas,

Las despedidas, también, son un oficio que se aprende,

Te dejo mi dolor en un sobre que nunca, podría abrir.

 

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Sergio Yglesias García

Caracas, 27/06/2026 02:30 PM