JoseAn100

Caballos negros..

Caballos negros, sin emblema ni blasón,
así nacieron algunas personas.
Nadie apostó nunca por ellas,
y eso, aunque parezca extraño,
también tiene sus ventajas.

 

Crecer sin el peso de las expectativas,
sin la obligación constante de demostrar
que nunca se puede fallar.

Pero los caballos negros siguen siendo corceles.
Y aunque nadie espere su victoria,
a veces cruzan la meta los primeros,
contra todos los pronósticos.
No por azar,
sino por esfuerzo, sacrificio y perseverancia.

 

Caballos negros son la mayoría de quienes trabajan,
la gente corriente que cada día compite
contra hermosos caballos de antiguo linaje,
educados entre privilegios,
oportunidades y caminos ya allanados.

 

Y, aun así,
el caballo negro suele galopar con más hambre,
más constancia,
más coraje.

Caballos negros, aunque no lo sepas,
somos casi todos.

Los que nacimos con menos apoyos,
con orígenes humildes,
con tropiezos que otros nunca conocieron;
los que aprendimos a levantarnos
antes incluso de saber correr.

 

Y quizá por eso,
cuando llega la carrera decisiva,
no nos asusta el barro,
ni el cansancio,
ni las cuestas.

Porque un caballo negro
no corre para cumplir pronósticos.

Corre para demostrar
que el destino nunca fue patrimonio
de los que partieron en cabeza.