He vuelto a escribirte, espero me contestes.
Esperanzas no tengo, te has vuelto inalcanzable
a mi opinión. Mi ilusión de conquistarte
no cesa todavía, no se rinde mi corazón.
Espero el sábado con ansias de ti,
de verte y tenerte a mi lado por fin.
Anhelo poder estar a la altura de tu pensamiento,
quizás ya no sea lo que hace mi sufrimiento
esperarte y amarte sin ningún lamento,
porque aún ansío tu regreso.
Y dicho finalmente todo esto, espero
me reconozcas sin ningún impedimento,
ya que nunca saliste de mi libreto:
un teatro con un final abierto
a que tú, mujer, lo termines sin arrepentimiento.