No quiero tu mirada triste de sufrido,
ni tus dos ojos con sueño adormecido.
O la primavera que se aleja del verano,
ni la fruta en flor después de haberse perdido.
Solo quiero tu mirada de mar sin olas,
de cielos despejados tranquilos.
De lluvia anunciada y en espera,
de viento al acecho por los caminos.
Solo quiero tu mirada de atardecer precoz,
de lágrimas profundas y sin sentido,
de adioses eternos y salados suspiros
y amor siempre dado a tus vecinos.
Sólo quiero tu mirada de faros encendidos,
buscando a mis hermanos desaparecidos.
Fortaleza!