Cierra la boca y dime
qué te gusta de mí, porque
no me creo ese silencio tan
culposo, tienes un gusto hacía
lo prohibido… qué cochina eres.
Encierras los sentimientos
que salieron de tu alma,
para no sentir los perjuicios
de tus padres, yo sé que sonríes
al verme con una rosa… en la boca.
Llenas mi corazón de insultos
mal intencionados, aguantando
las ganas de gritarte… y decirte
que me haces daño, solo que el
orgullo fue más grande y no dije nada.
Si me dijeras que me extrañas,
como pendejo iría a buscarte,
ya sea en un día soleado o con
una tormenta en las nubes, pero
te iría a besar… y darte todo mi
dulce afecto.